Después de este periodo electoral, lleno de “la culpa es del gobierno”, “son unos ladrones todos y ya está”, “no a mi es que no me gusta la política”… llega un momento que uno no sabe que está bien, que está mal, si ha metido en ese sobre algo más que sus creencias, o solamente lo que cree que es lo correcto, o lo que le ha vendido el televisor, no? Al fin y al cabo todos pensamos, o eso me gustaría creer. Que todavía existen personas que tienen inquietudes sociales, que desean que todo vaya mejor, pero mejor de verdad. No lo único que se oye a pie de calle, la famosa crisis. ¿Acaso crees que por un “cambio “ese gran cambio que hemos encontrado desde los sondeos, hasta los últimos recuentos de las urnas, se acabará la crisis? Si, por supuesto, ese TAL CAMBIO te dará trabajo, te sacará de pobre, y tus hijos tendrán un máster y acabarán siendo Don y Doña con traje y corbata. Y claro la crisis irá desapareciendo (no porque ya llevemos unos años y poco a poco lógicamente vayan paliando sus consecuencias, NO) todo será gracias a tu voto, a ese paseíto que te diste el domingo por la mañana hasta el colegio o instituto, y entre dos cortinillas metiste el papelito en el sobre. Y saliste muy ufano, pensando para tus adentros: estoy ayudando a cambiar el mundo. Y luego te tirarás incluso años, hasta que te toque de nuevo votar, sin saber poco más que lo que te dice la caja tonta a la hora de comer de esa palabreja que nunca te interesó demasiado denominada POLÍTICA. Yo lo que saco de estas últimas elecciones municipales es que media España es, y continuará siendo de aquí hasta la muerte HIPÓCRITAS. Y perdonen aquellos que, por pura casualidad se den por aludidos (dudo por supuesto que los últimos seguidores del superman gallego que nos sacará a todos de este agujero el año que viene, se sientan identificados). Pero para que disculparme, si ellos sabrán y dirán, que fueron aquellos héroes que salvaron España.
miércoles, 25 de mayo de 2011
domingo, 15 de mayo de 2011
En el centro de mi olvido
Hoy es otro día más, en el que me levanto, recuerdo que ya no te tengo, que ya te marchaste, y no encuentro mejores motivos que esos para arrastrar mis pies, medio cerrar los ojos, y seguir por seguir. Porque te fuiste en el peor de los momentos, cuando ya mi piel llevaba tatuada tu tacto, y siempre dando respuesta a todas tus caricias se erizaba por completo. ¿Qué le digo yo a mi boca? Si parece que reniega cualquier sonrisa que le mando, y no desea probar otro néctar que no sean tus labios. Solo soy aquella que te suplicaba cada noche, “no te marches”. Me obligan a respirar un aire que ya no lleva tu nombre. Vendrán las grietas a mi casa, vendrán las noches negras, vendrá la ropa desgastada, los ojos sin pintar… Y me acostumbraré. Lo llevaré como quien lleva maleta a cuestas. Y duele, pero que mas da si sigues faltando. Necesitando de ti, partiéndome el alma en cada frase. Y que conste, que me estoy acostumbrando. Hagamos un pacto, no vuelves a aparecer y yo aprenderé a vivir con ello.
Peor que el olvido…fue volverte a ver.
martes, 26 de abril de 2011
Son el susurro de sus arboles, la poesía de sus verdes hojas, el olor a musgo que aun en primavera invadiendo acera me pregunta porque no volví antes. Es su calle, extrañamente familiar, que me recuerda la inocencia que allí se quedo, una parte de mí, una parte de todos los que quiero. Es mi pasado, suplicando al presente presionándolo para que el olvido no me haga borrar esa ría, ese acento, esa lluvia, ese cielo gris… y que inconscientemente pide al futuro un regreso, que, no puede ser, que tengo que negar o por lo menos aplazar hasta que la vida se apiade de ese pequeño deseo. Empecé de una forma especial entre sus brazos, con prisa por empezar a andar por sus calles, con prisa por nacer, y cuantas veces a parecido no importarme, ¿en qué ocasiones lo olvide? No acabes, no te rindas, volveré a ti, volveré a verte, a recorrerte, volveré a casa. Es mi principio, y será hasta el final, mi tierra.
miércoles, 13 de abril de 2011
Primeros latidos
¿Qué ocurre en el instante en el que conoces a ese alguien especial? Puede que sea un capricho de ese que denominamos destino, o una casualidad. Pero en ese momento, no sabes cómo, empiezas a latir, con ese ruido inquietante, incensante, INMENSO que te dices a ti misma, ( ¡cómo puede ignorarlo y no escucharlo! ) Y es ahí, cuando a ratos estas muy callada, en otros no paras de hablar, te sientes estupida, luego ingeniosa, y luego nerviosa por ese... "¿que habrá pensado?" que te golpea constantemente desde la nuca hacia fuera. En una hora has vivido lo que no vivías en todo un mes. O incluso años. Miles de sensaciones te desbordan, te inundan y no paras de crecer. Y te preguntas, ¿ me dejo llevar o lo pienso ? Y aunque pensandolo, sin querer te dejas llevar, pues no puedes evitarlo. Algo tan fuerte que te envenena el corazón. Ese nosequé que te cosquillea, que te dice que es alguien especial, sin ningun motivo anterior, pero que te compenetra en un segundo. Y ahí, ya estas segura, pero segura de verdad.
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domingo, 3 de abril de 2011
Chaouen
Aquí os dejo esta canción, que desde hace años,a formado parte de mi,
de mi manera de ver la vida. Porque quiero seguir siendo semilla en
la tierra. Siempre tendré castillos en el cielo, y los pies aquí abajo.
Tu boca no dejará de sorprenderme. Y la vida se compadecerá de mi,
reirá, llorará, pero vivirla es la aventura mas alocada que yo conozco.
Y no puede gustarme mas la idea. Duele, la vida como un puñal hay veces que duele
Y nada tiene que ver con tu boca
Que hecha para besar hay veces que muerde
Que anuncia cordura y a veces se vuelve loca
Y duele porque la piel no es materia inerte
Y duele porque el querer es dolerse a veces
Tiembla, la vida como con miedo hay veces que tiembla
Y nada tiene que ver con el aire
Que mueve tu ropa en noches de luna escueta
Que aprieta, suelta y evoca y me enloquece
Y tiembla por los latidos que tú provocas
Y también porque el querer es temblar a veces
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